Más de 30 hectáreas de naturaleza rodean el hotel. La finca está destinada a la explotación de olivos y a la conservación de un campo de acebuches autóctonos.

El árbol más común en Menorca es el “ullastre”, traducido como “acebuche” u “olivo silvestre”. Podemos contemplarlos por toda la isla y son especialmente aptos para desarrollarse en terrenos rocosos y arcillosos, soportando muy bien el calor. Son árboles longevos que pueden llegar a alcanzar cientos de años.

En Menorca la zona arbolada ocupa casi un tercio del territorio, siendo la variedad arbórea que más la puebla, seguida del pino y la encina.

La tipología de los suelos, su accidentada orografía y las precipitaciones irregulares determinan una reducida producción de aceituna apta para la elaboración de aceite de alta calidad. Por otra parte, el clima de Menorca condiciona la época óptima de recolección de las aceitunas, que se avanza respecto de otras zonas donde se cultivan olivos.

El Aceite de Acebuche es un producto original, complicado de elaborar y lleno de historia. Su elaboración es hoy en día muy costosa y compleja, ya que la materia prima es relativamente escasa. Se elabora con la acebuchina, fruto de los acebuches, que son anteriores en el tiempo a los olivos. El acebuche no es un árbol precisamente abundante y, cuando se localiza, no siempre aporta grandes producciones. El aceite de acebuchina está elaborado con esos ejemplares que mantienen su pureza (no se le han hecho esquejes nunca) después de muchos siglos.

Este aceite de acebuche ha sido posible gracias a la dedicación y empeño en recuperar la flora autóctona de la Isla. Con la idea de hacer un producto auténtico, exclusivo y de forma artesanal, este aceite se elabora en pequeñas cantidades y de modo limitado.

Se realiza, por tanto, un aceite de características y connotaciones verdaderamente especiales.

Afortunadamente, se está recuperando poco a poco la elaboración de aceite de acebuchina, sobre todo por la evidencia que nos otorga su análisis químico, ya que poseen tocoferoles, compuestos antioxidantes que aportan vitamina E en altas cantidades, que incluso casi triplican las del aceite de oliva virgen extra. Algo parecido sucede con los esteroles, muy beneficiosos para la salud cardiovascular, y que el aceite de este olivo silvestre posee en alta concentración. Además, se está utilizando para tratar diferentes afecciones de la piel, como la dermatitis atópica, con excelentes resultados.